jueves, 23 de febrero de 2017

La gotita






  Un cuento como este nos deja una linda reflexión de lo que es ayudar, sin tener la certeza  de que vayamos a tener éxito en nuestro trabajo o recompensa por el esfuerzo, pero si la seguridad que lo que hacemos es lo que debemos y que ademas  puede tener un efecto multiplicador y servir de ejemplo a otros que juntos si podemos lograr un objetivo. No esperes que otros lo hagan o no tengas temor que te vean como un loco porque aparentemente lo que buscas es irreal.
Dar el primer paso para hacer algo bueno es ya un logro personal y sirve de ejemplo para que en un futuro otros den ese primer paso.

lunes, 20 de febrero de 2017

¿QUIEN TE PONE LIMITES?

¿QUIEN PONE EL LIMITE?











A menudo pensamos que ya con cierta edad no se debe estudiar o hacer algun deporte o buscar trabajo a esas alturas o cumplir sueños de juventud.
 Cuando hece muchos años estudie farmacia una de mis compañeras tenia setenta y pico de años y muchas les preguntaban para que queria estudiar a esa edad, a lo que ella contestaba :"toda mi vida soñe con ser farmaceutica, pero no tenia los medios economicos para ir a la universidad y tuve que trabajar desde muy pequeña, una vez que me case ,cuide de mis hijos. Ahora ya puedo retomar mis sueños y anhelos y ¿por qué no?, así sea ejercer la carrera un año de mi vida , vale la pena emprender la aventura del estudio, me encanta estudiar de nuevo y hacer nuevos amigos. "
Las limitaciones se los pone uno solo , hay quien comienza a participar en maratones a los 70 .No dejes que nadie te diga que debes o no hacer!.






Todos podemos hacer como Elihahu








Un discípulo del Baal shem tov, un distinguido jasid, había escuchado decir que muchos  tuvieron el privilegio de ver a Eliyáhu hanaví, al profeta Elías. Le habían dicho que haciendo ciertas cosas secretas, podría llegar a verlo realmente. Por lo tanto se fue a pedirle ayuda a su rabino  para pedirle que posibilitara el encuentro con el profeta, ya que desde pequeño tenía una gran fascinación por este importante personaje de nuestra historia y vida judía.
El Baal Shem Tov trató de disuadirlo pero por muchos meses el jasid siguió con su petición de ver al profeta Elías.
Finalmente unos días antes de Pésaj, el Baal Shem Tov le dijo que le permitiría ver a Eliyáhu hanaví pero con la condición que siguiera todas sus instrucciones sin desviarse de ellas en lo más mínimo. El jasid aceptó.
"De acuerdo" dijo el Baal Shem Tov, "si quieres ver al profeta tienes que hacer lo siguiente: Consigue nueve cajas y llénalas de gran cantidad de comida: pescado, carne, matzá, vino etc. Luego el día anterior a Pésaj viajarás a tal pueblo y en las afueras antes de llegar al bosque verás una casa destartalada. Poco antes del comienzo de Pésaj, tocarás la puerta y preguntarás si puedes pasar la fiesta allí". El hombre emocionado hizo exactamente lo que le había señalado su maestro.
Cuando tocó la puerta, le abrió una mujer que le respondió:
"Como podría recibirte si no tengo nada de comida en la casa, somos una familia muy pobre" dijo llorando "Yo traigo unas cajas con comida" contestó "tengo suficiente comida para todos". Entró, los niños cargaron las cajas saltando con gran alegría, los pobres, nunca habían visto tanta comida en toda su vida. Fueron los niños más felices del universo. David estuvo allí dos días celebrando Pésaj con la familia mientras esperaba ansioso ver al profeta Eliyáhu.
Pero todo fue en vano el profeta Eliyáhu no apareció.
Frustrado regresó donde el Baal Shem Tov y le dijo:
"Rebe, estuve por dos días en esa casa y no vi al profeta, ¿por qué me engañó?"
"¿Hizo todo lo que le dije?"
-"¡Si lo hice!" respondió
"¿Y no lo vio?"
-"No."
"En este caso" dijo el Baal Shem Tov, "regresa a la misma casa pero esta vez quédate afuera, párate cerca de la ventana y escucha. A David le sorprendieron tan extrañas instrucciones pero igual las cumplió. Regresó a la casa, y a través de la ventana escuchó la siguiente conversación entre los esposos: "Sara", dijo el marido "estoy muy preocupado, porque no sé cómo vamos a conseguir la comida para los dos últimos días de Pésaj".
A lo cual su esposa respondió: "¿Por qué estás preocupado David?" viste que los primeros días de Pésaj, Di-os nos envió a Eliyáhu el profeta que nos trajo toda la comida y bebida que hacía falta? Seguramente Di-os nos lo enviará otra vez para los segundos días de la festividad".
De repente David entendió lo que el Baal Shem Tov le había dicho. ¿Quieres ver a Eliyáhu? No lo busques en el cielo, o en las personas santas que están en las cuevas o en la cima de las montañas. ¡No! ¿Quieres ver a Eliyáhu? Llena unas cajas de comida, alimenta a niños hambrientos, haz una buena acción y luego mírate al espejo, y verás a Eliyáhu. Verás a Eliyáhu en ti mismo".

martes, 29 de marzo de 2016

Siempre lo mismo


Hay veces que no entendemos porque siempre nos pasa lo mismo, y sólo nos sucede a nosotros, ¿Soy siempre la victima?
La vida es causa y efecto, lo que hagamos o dejemos de hacer tendrá consecuencias, para bien o para mal. Si realmente no estamos contentos con lo que vemos deberemos variar lo que hacemos o dejamos de hacerlo para producir cambios positivos y poder seguir adelante. No es tan fácil, lo sé, porque no siempre sabemos que variar para lograr lo que queremos, pero simplemente un reacomodo hará que se produzcan cambios que nos ayudarán a redefinir los objetivos o nuevos rumbos. Lo importante de todo esto es no paralizarnos, seguir adelante de a poco hasta que logremos enrumbarnos y encontrar nuevas metas y sueños
La experiencia repetida tiene como finalidad enseñarnos lo que no queremos aprender, así que cuando veas que te enfrentas a situaciones repetidas, desagradable, pregúntate que estás haciendo para que se repitan y que puedes hacer para cambiar.
“No podemos elegir los tiempos en los que nos toca vivir, lo único que podemos hacer es decidir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado“ ( Gandalf)
Siempre hay sucesos que queremos cambiar, cosas que queremos y no tenemos. Pero si estamos pendientes y somos realmente objetivos encontraremos que hay algo que rescatar y podamos seguir nuestro camino. La vida es impredecible y cambiante  y nos presenta constantemente nuevas oportunidades, el todo es aprovecharlas, atreverse y seguir caminando para enrumbarnos a nuevos horizontes y metas.

Nelly klein


martes, 19 de enero de 2016

Sentir impotencia















La “impotencia” o imposibilidad es descrita como la “falta de fuerza para hacer algo”. La impotencia entonces es un sentimiento que va ligado de alguna manera a la frustración.
Esencialmente, nos sentimos impotentes frente a situaciones sobre las que no podemos ejercer atribución alguna. Son momentos que escapan de nuestro control o manejo y eso es lo que hace que el ambiente deje una sensación de imposibilidad e impotencia lo que posteriormente pudiera conducir a una frustración o lo que es peor a una depresión.1
La frustración es el malestar que resulta de que uno no vea realizado aquello que esperaba; y la impotencia, el  dolor emocional que resulta de no poder remediar una situación, o de no poder llevar a cabo una idea.
Aprovecha toda tu experiencia, procura visualizar una solución y ver el problema superado, no niegues la realidad y que existen variables y ópticas diferentes a las que tú mismo visualizas, analiza tus ventajas, piensa en todos los recursos con que puedes contar, reacciona constructivamente ante el suceso imprevisto, haz un genuino esfuerzo por sacar algún provecho a la contrariedad, y no te dejes llevar por el primer pensamiento de fracaso. Decide más bien pensar en cosas de valor práctico que te permitan sobrellevar emocionalmente ante los resultados desagradables.2
Hay ocasiones donde nos toca reacomodar  nuestras expectativas o camino, por nuevas circunstancia y realidades que aparecen en el horizonte, no siempre tenemos la posibilidad de lograr exactamente lo que idealizábamos pero si podemos hacer un reacomodo a las nuevas realidades que nos ayudaran a trazar nuevas metas, caminos y logros.
Nuestros Sabios dijeron en relación a la espiritualidad: "Si trabajas y no tienes éxito, significa que no has trabajado lo suficiente".
La frustración es una emoción que vivimos todos ante un fracaso cuando una ilusión, una expectativa, una necesidad, un proyecto o un deseo no se cumplen o no se satisface tal cual lo queríamos. Es un sentimiento muy habitual, tanto en niños, jóvenes, adultos y personas ancianas. La forma cómo percibimos esa frustración, como toleremos ese fracaso, determinará los sentimientos que nos van a surgir al no poder alcanzar esa meta.3
La forma que tenemos los seres humanos de reaccionar ante la impotencia es muy variada, pero las dos más frecuentes guardan relación con las descritas en los animales. Hay a quienes la impotencia les lleva a la indefensión y de aquí a la depresión; otros, los más, se irritan y se tornan irascibles.4
En hebreo, la palabra aceptación es hashlamá, de shalom, hacer paz o ser íntegro. Tú sabes que has alcanzado la verdadera aceptación de una situación o una persona cuando estás libre de amargura, resentimiento, autocompasión o enojo.5
Logramos paz con nosotros mismos cuando entendemos que no tenemos el control de todo cuanto sucede y que aunque anhelamos muchos sueños y objetivos en la vida ,no todos se logran tal cual los deseamos, deberemos hacer ¨reacomodos¨ y cambios para lograrlos, y es que de eso se trata la vida, de superar retos y no de paralizarnos.

Nelly klein

EL HADA QUE PERDIÓ SUS ALAS
Hace ya algún tiempo, justo donde empiezan los arcoíris, vivía un hada pequeñita, llena de energía y de magia contagiosa, a la que todos llamaban Iris. Tenía grandes y brillantes alas, transparentes como el agua, brillantes como el cristal.
Sus alas le dotaban de magia, le llenaban de energía. Siempre sonriente, contagiaba a todos su entusiasmo y les aportaba su magia. Llenaba de alegría y magia las vidas de las personas, coloreaba con los colores del arco iris los tonos grises de quienes se cruzaban en su camino.

Pero un día Iris, el hada pequeñita, visualizo un altísimo árbol. Nunca había visto ninguno tan alto. Iris tuvo una gran idea: si se subía a aquel altísimo  árbol, podría ver con sus ojos grandes extensiones a su alrededor, y tal vez podría extender la magia de sus alas.
Poquito a poquito y con mucho empeño e ilusión,  Iris subió a lo alto del árbol. Mucho esfuerzo le costó subir, pero llego a las ramas más altas. Cuando estaba allí subida, Iris olvido tener cuidado y sin darse cuenta se le engancho el pie en una de las ramas, con tan mala suerte que cayó desde lo alto del árbol al suelo. Mientras caía intento mover sus alas para volar, pero aun así no pudo evitar el impacto. El hada pequeñita de grandes y brillantes alas, transparentes como el agua, brillantes como el cristal, cayó desde varios metros y el impacto fue tan grande que sus alas grandes y brillantes se le rompieron.

Iris, el hada pequeñita había perdido su magia, sin sus alas ya no tenía ni magia, ni energía, ya no podía llenar de alegría y magia las vidas de las personas, ni colorear con los colores del arco iris los tonos grises de quienes se cruzaban en su camino.

Y así fue como el hada pequeñita perdió su magia y su energía; así fue, de esta manera como Iris perdió sus alas. Iris estaba muy triste, cuando intentaba mover sus alas un crujido sonaba, y le dolía lo poco que le quedaba de aquellas grandes y brillantes alas.

Iris estaba triste y ahora también tenía mucho miedo de subirse a los árboles. Sin sus alas no podía volar y por supuesto no tenía magia.
Pasaron varios días y nadie podía ayudar a Iris. Hasta que se cruzó en su camino un duende con un sombrero rojo. Su amigo el duende tuvo mucha paciencia con ella, le dio mucho cariño y muchos abrazos y de esta forma, casi sin que ninguno de los dos se diera cuenta, las alas de la pequeña hada empezaron a crearse de nuevo.

 Lo único que necesitaba, para que sus alas volvieran a crecer, era cariño y abrazos. Poquito a poquito se le empezó a formar unas alas, mucho más grandes, mucho más brillantes, transparentes como el agua, brillantes como el cristal y... por supuesto, con mucha más magia que antes. Pero ellos apenas se habían dado cuenta, Iris no quería sentir dolor y ya no intentaba mover sus alas, no quería escuchar aquel crujido que tantas veces había oído.
Una tarde, sin darse cuenta, mientras reía con su amigo, el duende del sombrero rojo, sus alas se desplegaron y se movieron, desprendiendo luz y color, llenándolo todo de magia, contagiando de nuevo a todos su entusiasmo; llenando de alegría y magia las vidas de las personas, coloreando con los colores del arco iris los tonos grises de quienes se cruzaban en su camino.
Poco tiempo después, con ayuda de su amigo, el duende del gorro rojo, volvió a subir a un árbol alto, muy alto, pero esta vez no olvido tener cuidado.6

Bibliografía:
1.http://elpsicoasesor.com/la-impotencia-descrita-por-un-psicologo/
3http://adoptivanet.info/encasa/salud-actividades-frustracion.php
5.http://www.tora.org.ar/contenido.asp?idcontenido=1115
6 http://bibliotecaceipcondedemayalde.blogspot.com/2013/11/cuento-para-aprender-no-perder-la.html

lunes, 4 de enero de 2016

La Visión




Una persona allegada a mi tiene una enfermedad degenerativa en la visión .Con frecuencia se queja que hay oscuridad y prende la luz para ver mejor. Indudablemente  que  en su caso una sala bien iluminada ayuda a disipar su oscuridad, aun cuando esta venga de adentro de ella y no de afuera.

 Igualmente saliendo con una amiga con la que me encuentro frecuentemente me hace recordar a la persona con dificultad visual y no porque esta ultima tenga alguna enfermedad, sino porque se queja de muchas cosas que suceden en su núcleo familiar, su trabajo y en lo que lo rodea. Es como que tuviera una “oscuridad” interna que hace sombra en su vida diaria, haciendo que solo vea la parte “oscura” de la gente y las situaciones que la rodean.

“El Rebe de Luvabitch decía: La oscuridad, no importa qué tan siniestra e intimidante sea, es meramente la ausencia de luz. La luz no necesita del combate y dominar la oscuridad para disiparla, donde hay luz, no hay oscuridad. Una chispa de luz, por consiguiente, hará desaparecer la oscuridad de un cuarto.
 No importa cuán oscuro pueda parece o sentirse el mundo, la luz está solamente a un acto de distancia. La oscuridad es nada... Pero la oscuridad es una fuerza. Es la fuerza de la nada, la fuerza más poderosa de la naturaleza. Y Di-s le dijo a Moisés: "Levanta tu mano hacia cielo para que haya oscuridad sobre la tierra de Egipto – y la oscuridad se tornará más palpable" Éxodo 10:21
La oscuridad puede llegar a ser tan pesada hasta volverse palpable. En Egipto, la oscuridad creció "espesa como una moneda" a tal punto que "ningún hombre pudo moverse de su lugar ".La plaga física de la oscuridad tiene su raíz en la oscuridad espiritual, que puede ser definida como ausencia de la presencia revelada de Di-s. La oscuridad nos mantiene alejados de vernos a nosotros o a los otros.

Muchas veces nos acostumbramos a señalar lo “malo” que hay a nuestro alrededor, “revelando” así la oscuridad de nuestra visión, en vez de apreciar lo bueno o lo que podemos cambiar o mejorar a través de nuestras acciones, si es verdad que en ciertas circunstancias  podemos sentirnos ahogados y agobiados con tantos problemas, pero si somos pro-activos y actuamos disipando el miedo  aunque sea iluminando  poco, resolviendo algo mínimo, aun así esa luz generada hará que nuestra visión sea cada vez más clara y fijemos nuestras fuerzas en lo que podemos resolver y no quedarnos inmóviles por el miedo y parálisis de la oscuridad que nos rodea. Acostúmbrate a ver el lado “iluminado” bueno de la gente y las situaciones, esto te encaminará en un sendero alumbrado y actuará como un “faro” ayudando a otros en sus propios retos y caminos.

 Nelly Klein


miércoles, 2 de diciembre de 2015



La desesperanza es un estado de ánimo del que no tiene esperanza o la ha perdido. La vida humana, dependiendo de cómo nos toque vivirla, y de cómo nos relacionamos con el mundo, puede ser una sucesión de experiencias buenas, excelentes y significativas que nos permitan alcanzar una vida plena ,con paz interior ,con logros y desarrollo, pero también es posible, sin embargo, que esas experiencias resulten malas, frustrantes, dolorosas y desalentadoras.
Los aspectos sociales y políticos, pueden hacer que nos veamos envueltos en grandes carencias de recursos, tantos físicos como morales, necesarios para sobrevivir o como ocurre en guerras que reducen al mínimo la calidad de vida. Es una especie de frustración e impotencia, en el que se piensa que no es posible  lograr una meta, una proyección de un sueño o remediar alguna situación que se estima negativa, púes no está en nuestras manos (o así lo sentimos) la posibilidad de cambios o de otras opciones.
La desesperanza,  que está alimentada por el estrés y nuestra percepción de lo que pasa alrededor, nos hace reflexionar sobre el papel que juega el pensamiento como elemento que ayuda a disminuir el impacto de los acontecimientos negativos en nuestro bienestar emocional. La necesidad de centrarnos en las posibilidades y opciones y no fundamentarlos en lo perdido, lo malo y lo que no podemos cambiar. Si somos capaces de ver algo que si podemos hacer. Construir y nos enfocamos en lo posible podremos seguir adelante, ya que al accionar en pro de algo positivo actuará como una cuerda que nos descarta y saca de un espacio negro del que parecía no podíamos salir. Fija tu fuerza en lo posible, en los sueños y no en lo malo, lo negativo.
nk



UN CUENTO DE LA DESESPERANZA
Había una vez dos puertas en la misma casa. Una era una bella puerta de salón entretanto que la otra era una puerta de baño del montón pero en lo que coincidían ambas era en que llevaban una vida de perros. La casa estaba llena de niños traviesos y descuidados que no dejaban de arrearles portazos y golpes día tras día. Cada noche cuando todos dormían las puertas comentaban su mala fortuna pero entretanto la puerta de salón se mostraba siempre harta y a punto de explotar la puerta de baño la tranquilizaba diciendo:" - No te preocupes es usual son niños y ya aprenderán aguanta un escaso y verás cómo todo cambiará a mejor". Y la puerta de salón se calmaba por determinado tiempo. Pero un día tras una mayor fiesta en la casa llena de golpes y portazos explotó diciendo:" Ya está bien". No aguanto más. Al próximo portazo que me den me rompo y se van a enterar de lo que es bueno. No hizo caso de las palabras de la otra puerta y cuando al día próximo recibió su primer golpe la puerta del salón se rompió. Aquello causo un mayor revuelo y preocupación en la casa y los niños fueron advertidos para tener más cuidado lo que lleno de satisfacción a la puerta que saboreaba su venganza. Pero pasados los primeros días de dificultades los dueños de la casa se hartaron de la incomodidad de tener una puerta rota. Sin embargo en espacio de arreglarla decidieron cambiarla así que sacaron de su sitio la antigua puerta y sin ningún miramiento la dejaron junto a la basura. Entonces la bella puerta de salón se lamento de lo que había hecho pues por no haber aguantado un escaso tiempo más ahora se veía esperando a ser convertida en aserrín entretanto que su amiga la vulgar puerta de baño seguía en su sitio y asimismo era tratada con más cuidado.. Dichosamente la puerta de salón no acabo hecha aserrín porque un tío muy pobre la descubrió junto a la basura y aunque rota le pareció la mejor puerta que permitía descubrir para su pobre casa y la puerta fue feliz de tener otra oportunidad y regresar a realizar de puerta y de aceptar con agrado las incomodidades de un esfuerzo tan duro y tan digno como es ser una puerta. 

 BIBLIOGRÁFIA:
http://www.gestiopolis.com/la-desesperanza-aprendida/
http://cuentos-infantil.blogspot.com/2013/07/el-cuento-de-la-desesperanza.html