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El juego de Ajedrez

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Limpiando los estantes de una cómoda, saqué una caja de madera, la que guarda las piezas de un ajedrez. La caja al abrirse, queda formando el tablero; saque las piezas y las empecé a colocar, como si en ese momento me dispusiera a jugar una partida de ajedrez, como aquellas partidas que jugaba con mi padre cuando yo era un adolescente. Tenía por aquel tiempo, doce años de edad, y me gustaba ver a mi Padre jugar ajedrez con sus amigos o con mis hermanos mayores. Él, al ver mi interés por el juego, me empezó a enseñar como jugarlo, como mover las piezas, las estrategias de la defensa y del ataque. Y así empecé a jugar. Él, para nivelar la partida, me daba como ventaja la reina o las dos torres, y aún así me ganaba fácilmente. Cuando yo cometía algún error, el no me permitía cambiar la jugada, sino que me decía: -Tienes todo el tiempo para pensar antes de mover la pieza, esta regla es también para la vida; Hay que pensar muy bien las cosas antes de actuar. Recuerdo que jugamos muchas...

La era desechable

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Vivimos en una era tecnológica donde cada aparato ,celular o computadora que adquirimos nos dura un par de años y se cambia porque queremos los nuevos con mas facilidades y usos. Así que nos vamos acostumbrando a cambiar las cosas porque son "desechables" nos costaría ,en muchos casos mas arreglarlos que comprar nuevas. El problema es que llevamos ese criterio a la vida y los seres humanos y los matrimonios ,donde las parejas se casan pensando que si no les va bien se divorcia ,es una opcion antes de suceder el mismo hecho.

El anciano haraposo y el niño

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Eramos la única familia en el restaurante con un niño. Yo senté a Daniel en una silla para niño y me di cuenta que todos estaban tranquilos comiendo y charlando. De repente, Daniel pegó un grito con ansia y dijo, "Hola amigo!".Golpeando la mesa con sus gorditas manos, sus ojos estaban bien abiertos por la admiración y su boca mostraba la falta de dientes en su encía.Con mucho regocijo él se reía y se retorcía. Yo miré alrededor, vi la razón de su regocijo.Era un hombre andrajoso con un abrigo en su hombro; sucio, grasoso y roto.Sus pantalones eran anchos y con el cierre abierto hasta la mitad y sus dedos se asomaban a través de lo que fueron unos zapatos.Su camisa estaba sucia y su cabello no había recibido una peinilla por largo tiempo.Sus patillas eran cortas y muy poquitas y su nariz tenía tantas venitas que parecía un mapa.Estábamos un poco lejos de él para saber si olía, pero seguro que olía mal. Sus manos comenzaron a menearse para saludar."Hola bebito, co...

EL ESPEJO DE LA VIDA

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En un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró entrar a dicha casa y se topó con una puerta semi-abierta; lentamente se adentró en el cuarto y se dio cuenta que dentro de ese cuarto había mil perritos mas observándolo, como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas. Los mil perritos hicieron lo mismo. Sonrió y les ladró alegremente a uno de ellos, los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él. Cuando salió del cuarto pensó: Que lugar tan agradable. Voy a venir más seguido a visitarlo. Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y entro al mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, al ver a los mil del cuarto se sintió amenazado, ya que lo estaban viendo de una manera agresiva. Empezó a ladrar y vio como los mil perritos le ladraban también a él. El perrito salió del cuarto y pensó: Que lugar tan horrible es este. Nunca más volveré a...

Una verdadera carrera

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Hace algunos años, en las olimpiadas para personas con discapacidad de Seattle, también llamadas “Olimpiadas especiales”, nueve participantes, todos con deficiencia mental, se alinearon para la salida de la carrera de los cien metros lisos.  A la señal, todos partieron, no exactamente disparados, pero con deseos de dar lo mejor de si, terminar la carrera y ganar el premio. Todos, excepto un muchacho, que tropezó en el piso, cayó y rodando comenzó a llorar.  Los otros ocho escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás. Vieron al muchacho en el suelo, se detuvieron y regresaron: TODOS.  Una de las muchachas, con síndrome de Down, se arrodilló, le dio un beso y le dijo: “Listo, ahora vas a ganar”. Y todos, los nueve competidores entrelazaron los brazos y caminaron juntos hasta la línea de llegada. El estadio entero se puso de pie y en ese momento no había un solo par de ojos secos. Los aplausos duraron largos minutos, las personas que estaban allí ...

Los zapatos del campesino

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Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones. Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias. El alumno dijo al profesor: "Hagámosle una broma; escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre".  Mi querido amigo - le dijo el profesor - nunca tenemos que divertirnos a expensas de los pobres. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre. Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos.  El hombre pobre, terminó sus tareas, y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo. Al ponerse el abrigo deslizó el pie en el zapato, pero...

MAESTRA : ¿QUÉ ES EL AMOR?

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Uno de los niños de una clase de educación infantil preguntó: Maestra… ¿qué es el amor? La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en la hora del recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajeran cosas que invitaran a amar o que despertaran en ellos ese sentimiento. Los pequeños salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo: Quiero que cada uno muestre lo que ha encontrado. El primer alumno respondió: Yo traje esta flor… ¿no es bonita? A continuación, otro alumno dijo: - Yo traje este pichón de pajarito que encontré en un nido… ¿no es gracioso? Y así los chicos, uno a uno, fueron mostrando a los demás lo que habían recogido en el patio. Cuando terminaron, la maestra advirtió que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido en silencio mientras sus compañeros hablaban. Se sentía avergonzada ...